Reflexión de la jornada | MONDIACULT 2022
La evolución de las políticas culturales que ha tenido lugar en las últimas décadas ha llevado a una transformación de la homogeneidad cultural, que en otro tiempo se pensaba no sólo posible sino necesaria para la construcción de la identidad nacional, hasta la reciente encrucijada que presentan las tentativas de mediación mediación intercultural, que buscan gestionar los conflictos generados por la ineludible y cada vez más presente diversidad cultural.
La concepción del nexo cultura-desarrollo, como reflejo de los intentos, en los últimos años, de articular por medio de acciones concretas los ámbitos antes separados de cultura, política y economía, se han traducido en políticas que buscan promover el acceso a medios de disfrute, producción y difusión cultural a grupos históricamente “excluidos” de las políticas culturales, con miras a alcanzar una justicia cultural más eficaz y palpable.
Como han observado los expertos en políticas culturales, sin embargo, el cruce entre “lo social” y “lo cultural” no deja de presentar numerosos dilemas y es la hora en que no parece que los objetivos de programas enfocados en la inclusión de dichos grupos se hayan conseguido plenamente. De ahí que una pregunta crucial que deberíamos hacernos hoy es si es posible alcanzar una justicia cultural plena y qué debería cambiar en las políticas públicas para alcanzar esta meta, que se hace cada día más urgente.
La jornada Encrucijadas de la Justicia Cultural busca poner en perspectiva, desde una diversidad de voces, las dificultades que enfrentan tanto los creadores como las audiencias a la hora de acceder a las manifestaciones cultures, en un país tan plural, amplio y complejo como México. Desde la participación de jóvenes estudiantes de humanidades hasta la Conferencia magistral de Néstor García Canclini, sin duda el pensador más destacado en temas de política cultural en Latinoamérica, este foro estará atravesado por generaciones, comunidades y grupos diversos, que nos permitirán asomarnos a un abanico de miradas sobre el estado de cosas de la cultura nacional.
Acto performático
¿Cómo devolver la cultura a la tierra?
Actos performáticos sobre justicia cultural y otras formas de hacer gestión
Queremos retomar la palabra cultura desde su origen más humilde, es decir, el relacionado con el acto de cultivar y el cual, inevitablemente, nos lleva a sentir los pies en la tierra. Con esta sensación es que invitamos a preguntarnos como agentes culturales, estudiantes de artes y humanidades y ciudadanos, ¿cuáles son las condiciones (socioculturales, geográficas y ambientales) qué nos permiten acceder o quedar fuera de la vida cultural?¿Las culturas tienen clase social? ¿En manos de quién debería construirse la justicia cultural?
Conversatorio
Usos y abusos de la cultura en México
Derivado del convenio de las Naciones Unidas que entró en vigor el 3 de enero de 1976, se entiende que los derechos culturales son los que protegen el derecho de cada persona, individualmente y en comunidad, al igual que a grupos de gente, a desarrollar y expresar su humanidad, su cosmovisión y el significado de su existencia, así como el desarrollo de su pensamiento, valores, creencias, convicciones, lenguajes, conocimientos, artes, instituciones y formas de vida. También se considera que los derechos culturales protegen el acceso al patrimonio cultural y recursos que permiten identificarse y desarrollarse. Paradójicamente, 1976 marca también el inicio del neoliberalismo globalizado, lo cual significó la merma de los derechos sociales y económicos, pero también el establecimiento de programas de Estado y privados para permitir a lxs ciudadanxs gozar de los derechos culturales. Con el neoliberalismo, la cultura pasó a ser una herramienta que se moviliza para la autodeterminación, el resarcimiento del tejido social, paliativo o cura contra la violencia, herramienta para la democracia, pero también como tecnología para la pacificación, la dominación y el silenciamiento.
En este contexto, es urgente preguntarnos de qué maneras y mediante qué mecanismos podemos exigir que la “justicia cultural” sea respetada y fomentada por los estados que, como el mexicano, han sido firmantes y promotores de estos convenios. Teniendo esto en cuenta, este panel explora los usos y abusos de la cultura en el contexto reciente mexicano donde agentes culturales y colectivos activistas han sido censurados o incluso violentados por expresar y exigir sus derechos culturales, y otros han sido criticados y a veces hasta criminalizados por el estado por ocupar lugares de creadores y pensadores en el ámbito cultural. En este panorama, nos interesa analizar las propuestas en torno a los usos de la cultura, del patrimonio y las intervenciones del sector cultural en el espacio público, los monumentos, los museos, y los territorios que habitan, para imaginar alternativas que podrían realmente conformar una justicia cultural en un futuro que se vislumbra incierto.
Conferencia Magistral
Injusticias culturales:
estados, empresas y comunidades
Justicia: ¿dar a cada uno lo suyo o aceptar que cada uno, o cada comunidad, ejerza sus derechos? Esta opción entre el individualismo liberal y el comunitarismo se complejiza en la globalización. La injusticia cultural se origina en la desigual apropiación de la naturaleza y los bienes simbólicos, de los derechos en las comunidades originarias y en las alternativas, por ejemplo como migrantes.
Escenas de las injusticias. En la producción: precariedad de los creadores. En la circulación: distribución desigual de los bienes, concentración de la oferta. En el consumo y el acceso: ¿quiénes pueden ser públicos de museos, cines, conciertos y plataformas de streaming?
Nuevas interacciones entre instituciones, comunidades, movimientos y creadores. Hacer política y justicia: más allá de la disyuntiva entre apoyar la cultura y la ciencia o apoyarse en las comunidades culturales y de saberes. Acceso e hipervigilancia en las redes: ¿cuánto se empoderan diversos grupos y cuánta desciudadanización generan los recursos digitales? Las instituciones nacionales e internacionales como gestoras de la interculturalidad.